Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
19 noviembre 2013 2 19 /11 /noviembre /2013 21:52
 
                                                                                        Jesus-con-Zaqueo-e1352339933328-1-.jpg

  Santo Abdías profeta (siglo V antes de Cristo) es el libro más corto de los libros de la profetas. (Información de Catholico.net)

  El Señor sostiene a Eleazar, su fe le impide dejar de lado la verdad, más fuerte que su vida. Siendo un ejemplo para jóvenes y para todo el Pueblo de Israel. El poder impone sus creencias y sus deseos siempre empleando el engaño y la fuerza. Con la llamada democracia, es más difícil descubrir dónde está la veracidad por la manipulación de esta y los artilugios que emplean para hacernos como nos quieren; hay que estar despiertos y ser vivos para estar siempre del lado de la verdad.

  Los que nos consideramos cumplidores, buenos, a veces, impedimos que otros se acerquen y vean al Señor. No facilitamos el encuentro con  Dios por ser obstáculos con nuestras actitudes, indiferencias, egoísmos, llenas de soberbia, de protagonismos. No dejamos que se le arrimen, ni que lo vean.

   Zaqueo era amigo de los invasores y jefe de los recaudadores de impuestos, pero quería, tenía necesidad de conocer, de mirar a Jesús, sus deseos le llevaron a romper barreras, a emplear la astucia, despojándose ya de un primer lastre, el de mezclarse con los que no le querían y de los que dirán; no duda, ni le importa subir para ver, ni bajar para acoger. Zaqueo “quiere”, lo busca y Jesús “viene”, no pasa, se deja encontrar. “Tengo que alojarme en tu casa” Jesús le habla como si lo conociese de siempre y Zaqueo no se extraña, no se para, actúa, acogiendo al Sol de justicia, a la Divinidad; la Salvación entró en su casa, en su intimidad, en su miseria, en su suciedad que no fue obstáculo para el encuentro. Su conversión fue radical, total; en un solo encuentro se deja cambiar en su manera de ser, de pensar y de vivir, reconociendo su culpa, sus pecados. Se desprende en un primer y solo encuentro de lo atesorado, de lo de más valor para él, para lo que trabaja: el dinero. Con renunciamiento sincero y real, en honor a la visita de su Señor corrige reconociendo el mal, cambia y renuncia a la ambición de la riqueza, restituye haciendo justicia. Corrigiendo el pecado se hace libre.

  Gritemos con el corazón, como el ciego de Jericó y esperemos como Zaqueo, ansiando el encuentro con el que es nuestro escudo y nuestra gloria. ¡Jesús!

 
                                                                         ¡Sí, a la vida!      Bebe-59[1]
 

Compartir este post

Repost 0
Published by Botellas a la mar
Comenta este artículo

Comentarios

Presentación

Enlaces