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Es la feria del Pueblo, hasta el recogimiento de mi habitación, llega la batahola, desde donde hombres y mujeres, olvidando sus tareas y preocupaciones, están alegres, todos juntos en el mismo espacio, la plaza del Pueblo. Algunas familias no están, la muerte ha penetrado entre ellas, en otro hogar, uno de sus miembros, será operado mañana... la feria continúa hasta el último segundo derrochando alegría. Y en las almas de las gente qué están en la plaza ¿qué? ¿Qué es la alegría? ¿Qué es el dolor? Alegría que brota marcada por un tiempo, dolor que calla para despertar mañana ¿Cuál es el sentido oculto de la alegría, del conocer, del saber, del comprender, del acoger? ¿Cuál es el sentido oculto del dolor, en lo más intimo de las entrañas, donde nada ni nadie penetra, sólo la desolación?
Todo esto pienso, mientras la feria transcurre, desde mi soledad, mi pensamiento va y viene sereno, envuelto y embriagado por los recuerdos vividos junto a ti, hoy, ya liberada de tu presencia que quería y temía, la paz y la armonía de mi ser con respecto a todo lo creado, no lo turba ni tu presencia, ni tu recuerdo ¡Soy libre! Libre para siempre, me enseñaste a ser libre, creía que eras cariño respetuoso, entrañable, amiga para siempre, ante el cual, los pecados del otro no le enturbian el amor, porque sabe que el otro no es Dios, sino hombre. Te sentía amiga, con toda la carga de los siglos con que ésta palabra esta impregnada, por la vivencia de ininterrumpidas historias de cariño, con toda ésta fuerza te sentía y vivía ¡Mi amiga!
El despertar fue... ¿Cómo fue el despertar? Desperté con el vacío ante los pies, el asombro sin admiración, la primavera sin sol ni flores, fue el silencio, atónito sin ruidos o sombras. No hubo preguntas, tu desprecio me cubrió, me envolvió como una manta húmeda, mojada, fría y áspera, empapada por la hiel de tu odio. Y yo, como niña pequeña asustada, bebí en silencio la mirada de tus duros ojos, los latigazos de tu lengua, junto a las otras lenguas, crujieron en mi carne y el dolor de mi sangre estalló, cayendo en la tierra, donde no se perdió. La limpieza de mi corazón, en mi relación contigo, el saber desde lo profundo de mi ser, la carencia de toda culpa que me atribuyes, el estar inutilizada para el odio, todo esto, junto a tu brutalidad, me han lanzado como un cohete fuera de mí, al espacio, al universo, donde en la nada, me esperaba el todo, abriendo caminos ocultos.
He gustado la libertad, y me gusta, soy libre para acoger sin que me acojan, para comprender sin que me comprendan, para amar aunque me odien. Nada me llega, nada me duele, el contacto natural y sencillo de todo lo nuevo que me rodea, en las raíces vivas, profundas y naturales, desde donde brota la verdad te veo ¡Persona!
Y es tal la dicha de la libertad del volar, de la vivencia de la verdad, que puedo penetrar en la esencia del hombre, donde nada llega, donde nadie toca, sólo la Vida. Desde mi nada, estoy amasada con la Vida misma y desde la Vida, vivo en lo más profundo de ti, desde donde gozo de la dicha de ser tu amiga, desde lo mejor de ti, que ni tú misma has descubierto. Viviré en ti, comprenderé en ti, acogeré en ti, amaré en ti, toda yo, seré en ti y por ti ¡soy libre!
¡Sí, a la vida!
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SEPTIEMBRE FIESTA DEL CRISTO 14 de Septiembre 2011