Imagen catacumba
San Calixto mártir, de esclavo llegó a papa. La catacumba de la Vía Apia lleva su nombre, por haberla él preparado para el enterramiento de los papas.
Lo que leemos en las sagradas escrituras es para nosotros, hombres de hoy, el Señor sigue hablando y llamando a ti, a mí y al vecino para que formemos parte de los santos; somos escogidos, llamados por Cristo Jesús, a ser apóstoles para anunciar su evangelio, de El hemos recibido este don y esta misión; ser testigos de la gran alegría de su Resurrección, nuestra labor es poner todo nuestro empeño en responder a la fe que se nos dado, dando gloria a su nombre.
¿Qué diría hoy Jesús de nuestra generación? ¿Perversa? Mientras más adelanto en el tiempo, en el conocimiento de la ciencia que nos debería acercar más a Dios, más apartados estamos de Él y de los hombres. La falta de disposición de la voluntad, de la conversión sincera del corazón, no nos lleva a un fiel servicio de amor al Señor en el prójimo, nuestros ejemplos de vida no calan, no llegan a nuestras familias, amigos, o al mundo. Nuestro testimonio no está enraizado en el Centro total que es Cristo, la esencia de nuestro vivir, por esto, no nos puede faltar el alimento de la oración, de los sacramentos, la relación intima con el Maestro, que es, lo que nos mantiene vivos y despiertos en la gracia, sin obscuridades, en fe, esperanza y caridad.
El amor nunca mengua, siempre crece si se permanece en el amor de Cristo, es vivir de su Espíritu, donde encontramos: tregua, descanso, consuelo; ensanchándose le corazón al contacto con el fuego de su amor.
Al igual que Pablo, os deseo la gracia y la paz de Dios Padre, y del Señor Jesucristo. Abrazos.
¡Sí, a la vida!