/image%2F1223618%2F20251107%2Fob_391bd9_figuritas.jpg)
San Wenceslao rey, Patrono de Bohemia. Hijo de rey cristiano y de madre pagana. Fue bautizado por deseo de su padre, por lo que la madre lo rechazó, teniéndolo que criar su abuela. Dio un golpe de estado contra el déspota gobierno de su madre. De su mandato hizo un servicio a su pueblo, lo realizó de forma humana, prohibió la horca, fue un rey pacífico, caritativo, espiritual, cuidaba el mismo las viñas y el trigo para la celebración de la Eucaristía. Murió a los pies del altar a mano de su hermano por el odió de su madre.
Jesús anuncia su pasión a manos de quién ha venido a salvar, entregando su vida a los hombres ¿Cómo entender que el que encandila a sus seguidores, con obras maravillosas, el que habla de Dios Padre, de Amor de Misericordia, como nunca habían visto ni oído antes ¿Fuera a ser juzgado, y crucificado? Esto era una incomprensible barbaridad. Él, el Cordero degollado de la Nueva Alianza sellada con el don total de sí mismo, nos redime nos rescata, muriendo por nuestras debilidades y pecados. ¡Feliz culpa que mereció tal Redentor! Pagando por nosotros al Padre toda deuda, al derramar su sangre canceló el recibo del pecado.
El es la realidad de nuestra alegría, nuestra fuente inagotable que nos da todo gozo de Vida Nueva, de Resurrección, convirtiendo nuestro luto en danza, nuestro llanto en alegría. El que dispersó a Israel, lo reúne, lo guarda como el pastor a su rebaño, uniendo en Él a todos los pueblos, que fluyen hacia sus bienes, haciendo un solo Pueblo, en el que él habita en cada uno de nosotros. ¡Hijas de Jerusalén! Alegraos y gozaos, porque nuestra alegría nace del ser de Jesús, del ser de Dios que Él Es, al que tocamos y miramos –en la Eucaristía-nuestra alegría está enraizada en la esperanza y en la realidad del Dios con nosotros. Exulten los coros de los ángeles, las jerarquías del cielo, por la victoria tan poderosa y las trompetas anuncien la salvación estamos inundados de toda la claridad del rey eterno.
Por esto todos los que confiesan su fe en Cristo son arrancados de los vicios del mundo y de la obscuridad del pecado, siendo restituidos a la gracia y agregados a los santos.
¡Sí, a la vida!
/image%2F1223618%2F20251107%2Fob_0ead24_imagbebegateando.jpg)