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Creemos en un único Dios, constituido por Tres Personas, distintas entre sí, que vive en plena correspondencia de amor. Por Él, hemos sido creados, para comunicarnos su vida, para esto, por iniciativa suya, establece una relación, un diálogo con su criatura, por la que se desvive, se derrama, se entrega, introduciéndonos, en la profundidad de su vida íntima, de su ser de Dios, mostrándonos su rostro, su gloria, para hacernos partícipes del misterio de su amor y de su disposición que está siempre en favor de los hombres, comprometiéndose, implicándose, con su Pueblo y en la vida de cada hombre, para siempre, ya que las promesas de Dios no tienen vuelta atrás, porque en Él, no hay cambios, Él es "El que Es" desde siempre y para siempre, lo quiere, lo puede y pondrá en obra, toda su Omnipotencia para éste designio.
Así, lo demuestra desde el principio, cuando ya Eva - pese a su desobediencia - recibe la promesa de una descendencia, que nos defenderá del maligno. Y el Pueblo de la elección -dónde un día se reunirán todos los hijos de Dios, en la unidad de la Iglesia- nacido de Abraham, será el depositario, de la promesa.
Para ello, Dios escoge lo impotente y débil, para mostrar la fidelidad a su promesa, a través de la historia: Sara, Ana, Rut, Judit, Esther y otros muchos personajes. María sobresale entre los más humildes y pobres del Señor, que esperan con confianza su salvación.
María, realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe, acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel, creyendo que nada es imposible para Dios.
En su Concepción virginal, como obra divina -lo concebido en Ella, viene mediante el poder del Espíritu Santo- sobrepasa toda posibilidad de comprensión humana. Con la Anunciación a María, después de larga espera, se cumple el plazo y se inaugura la plenitud de los tiempos. El plan de Salvación, Dios viene a su Pueblo, ha cumplido sus promesas, más allá de toda expectativa. María, concibe a Aquél, en Quién habitará corporalmente, la Plenitud de la Divinidad. ¡Lanza gritos de gozo hija de Sión! ¡Lanza clamores Israel! ¡Alégrate y exulta de todo corazón, hija de Jerusalén! ¡Yahveh rey de Israel, está en medio de Ti! ¡No temerás ya ningún mal, alégrate llena de gracia, llena del favor divino! Darás a luz un hijo que salvará a su Pueblo de sus pecados, librándonos de la esclavitud, porque a Él ,se le ha dado imperio Eterno, Honor y Reino y todos los pueblos, naciones y lenguas le servirán, porque su Reino no pasará nunca y no será destruido !
¡Sí, a la vida!
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