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En un día bonito, donde empezábamos la obra que durante año y medio hemos planeado y esperado, me levanté, llena de alegría por la seguridad interna que tengo en ti, pese a las vicisitudes, contratiempos, e interrogantes ¡Tú me equilibras!
Horas que vuelan llenas de albañiles, Vladimir, covid, de mucho pensar, decidir, contemplar. Mañana de sol y tarde nublada pero en mi ¡Todo de luz!
Mientras paseaba, entre arboledas y cercas, viendo el precioso paisaje con horizontes de altas sierras, encontré, un pequeñísimo cabrito que se había enredado la cabeza con la alambrada, balando desesperado, mientras su madre, junto con otro pequeño chivito, lo miraban sin separarse de él, intenté alzarme, apoyando los pies sobre los huecos de las irregulares piedras, de la pared, siéndome imposible, intento tras intento, me caía, me agobié de tal manera, con los lamentos del animal que nerviosa, no sabía que hacer; busqué a mi alrededor un pedrusco, suficientemente grande para subirme, mi mirada tropezó con la pared de enfrente, construida de piedra sobre piedra, allá me fui, estaban tan pegadas que me llevó un poco conseguir una, rápidamente me la llevé, me subí, y tras varios intentos, con los tremendos berridos del desesperado animalito, pude por fin, quitar sus incipientes cuernecillos de la malla. Se liberó lleno de terror y se puso a hacer sus cositas, una vez terminó, los tres desaparecieron en un periquete.
Al venir dos coches, me dio vergüenza me vieran piedra en mano, me dije; "a la vuelta la pongo en su sitio" continué el camino, de regreso, cogí la piedra, inexplicablemente era imposible, no conseguía levantarla del suelo ¡Lo que pasaba la condená! ¡Era increíble! no entendía como antes, pude hacerlo en un santiamén y ahora no. Al fin, con gran esfuerzo, la pude llevar totalmente doblada, casi gateando, poniéndola en su lugar. Cuando la solté, mis manos estaban manchadísimas de una espesa capa de tierra marrón que miré atónita, sin comprender. La primera vez, ni me peso ni me manche y... ¿Ahora? Lo resolví diciendo; bueno ¡Lo mejor ha sido la cabra!
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¡Sí, a la vida!