Nuestra Señora de Guadalupe, Coro, Covadonga, de la Salud, de la Encina, Regla, Alta gracia, Peña de Francia, del Castañar, M.ª de las Virtudes, de Nuria, de la Salud. Felicidades a todas las que tienen estos preciosos nombres y a todos los Pueblos en fiestas.
En medio de tanta confusión y barbarie Sophie Scholl de veintiún año, su hermano y un grupo de amigos universitarios supieron discernir, ver más allá - de donde les mostraban sus gobernantes- la atrocidad del gobierno violento y represivo de su país, teniendo la suficiente honradez, fortaleza y entrega para gritar y oponerse al orden criminal establecido, crearon “La Rosa Blanca,” grupo de resistencia pacífica anti nazi. Denunciando las mentiras y atrocidades del genocidio de millones de personas ¿Por qué unos, no nos percatamos de la realidad, mientras otros las defienden, dando su vida por la verdad?
La película está basada en un hecho real y documentado, el guion a partir de la transcripción autentica de los duros y psicológicamente violentos interrogatorios, a los que fue sometida. Pese a la dureza del tema, la película es austera, sobria -sin escenas violentas al rojo vivo- pero transmite una tensión que no cae, del principio al fin, muy bien conjugado los diálogos, y silencios con la música; con escenas profundas y densas por la intensidad de las emociones que se transmiten y te calan sin necesidad de palabras.
Sophie, integra, profunda, reposada, tranquila, sabedora de la verdad, hace una defensa apasionada de la misma, por su fuerte convicción en la creencia, de sus limpios ideales, que le dan fortaleza, entereza de espíritu, energías, valentía, claridad, serenidad, sabe que la ley cambia, su conciencia no, defiende la existencia de Dios, la libertad. Llevando a su interrogador al vencimiento psicológico. Sus miradas al cielo y a la luz, muestra la tensión contenida, en la que vive, en el transcurrir de los momentos de sus últimos días.
Sophie, una joven en edad de disfrutar, de vivir, encontró la razón de su existencia en la verdad, en dar la vida hasta las últimas consecuencias en defender a los que morían en los campos nazis, sin fanatismos de nacionalismos, ni patrias, ni leyes. Teniendo como prioridad la ley de Dios, la ley del amor.
Pidamos al Señor que nos de la fuerza e inteligencia espiritual para no anteponer ley de dioses de barro, a su Ley de amor, a Él. ¡Buen domingo!
¡Sí, a la vida!
