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San Francisco Javier. Francisco, de origen germano “el abanderado”, Javier “aquel que vive en casa nueva” de origen euskera. Sacerdote misionero jesuita. Nació en Pamplona 1506. En la universidad de Paris conoció a San Ignacio de Loyola, fundando la Compañía de Jesús. Fue misionero durante once años, recorriendo India, Japón, y otros países de oriente. Murió en la isla de Goa, queriendo evangelizar China. Es patrono de la misiones junto con Santa Teresita.
El profeta Isaías dice sobre Jesús: “tiene espíritu de sensatez, de inteligencia, de valor, de prudencia, de conocimiento”. Nuestro Mesías, la Palabra del Padre, está lleno de Espíritu Santo; en Él están todos los dones; siendo bendición, gracia, amor de Dios dado a los hombres. La Trinidad en su inmenso amor nos ha dado en Jesús todo lo que es “Dios mismo entre nosotros y para nosotros”.
El mensaje del Señor es de justicia, de paz, de amor, lo único que vence toda guerra, toda separación. Los que creemos en Él, estamos obligados y deseosos de anunciar su existencia, lo que debemos de hacer con agradecimiento y alegría por poder contribuir testimoniando nuestra fe, nuestro creer en el Hijo. Por amor a Jesús, a Dios, debemos hacer nuestros sus deseos de implantar esta justicia, paz y amor en la tierra, siendo este nuestro trabajo, hacerlo realidad en los quehaceres grandes o pequeños de nuestros días, no sólo de palabras sino con nuestros ejemplos para llegar a tantísimas personas que desconocen el don de Dios, que es Jesús.
El cristianismo no es ninguna utopía; es la mayor y mejor realidad para vivir, es vivir en Dios, uniéndonos a Él, para que Él actúe haciendo lo imposible, lo que nosotros no podemos; es creer, trabajar, confiar y esperar orando y adorando, deseosos de recibir sus dones que nos capacita para ser sus discípulos, viviendo los valores del Reino, o sea haciendo verdad el triunfo del amor.
Vivir con Jesús es salir del caos para entrar en la sencillez y en la mansedumbre de su corazón de Dios, de su amor, siendo esta la experiencia más grande, maravillosa y gozosa del hombre, el encuentro con Jesucristo. Porque el Hijo del Hombre es presencia y experiencia.
¿Por qué no contribuimos a la construcción del Reino? Por no meternos más adentro en la espesura por acomodarnos al mundo, no teniendo los ojos del corazón y del alma limpios para ver su cercanía, su ayuda, su gracia, su bendición para con sus creaturas. Creo que nuestras obscuridades se deben a las sombras, a la intensa niebla de la mentira del mundo que nos envuelven, teniéndonos castrados para pensar por nosotros mismo a la luz del Evangelio, no sabiendo encontrar la verdad. ¡A Jesús! Se hacen sencillos y humildes de corazón los que contemplan al Señor siendo consciente de su grandeza. Lo he visto muchísimas veces en personas humildes, felices, pacificas, reflejando y manifestando de mil manera la actuación del Espíritu Santo en ellas y en todo lo que tocan, es emocionante el verlas vivir en la total seguridad del abandono en Dios, sabiendo lo que hacen, dicen y por lo que viven, transmitiéndolo hasta en la forma de andar. Se realizan en el sacrificio y ante el sagrario. ¡Sí, a la vida! ![Bebe-42[1]](https://idata.over-blog.com/3/38/90/48/Bebe-42-1-.gif)