Por Botellas a la mar
21.º No condicioné a C. para la compra de una casa en Guillena. ¡Imposible! ¡Buena es ella para dejarse poner condiciones!
Sí es cierto, que le pedí que no lo hiciera. Me resultaba impensable imaginar mi jubilación viviendo encerrada en Guillena, de hecho, habíamos visto un piso para alquilar en Sevilla pero tampoco le pareció una buena opción.
Yo aún creía que continuaríamos viviendo juntas y que terminaríamos estableciéndonos en Sevilla.
22.º C. sabe bien que no pude recoger a F., ni verla los primeros días de sus salidas de adaptación, o primera venida a casa por estar yo ingresada grave, en el hospital de la Macarena de Sevilla. Estuve internada desde el 19 de Junio hasta el 29 de junio del 2007 El primer fin de semana que estuve de alta, llegó mi preciosa niña de la mano de C. la mirada de F. se fijó en la mía y las dos quedamos cautivadas. Sin poder tirar de mí, la acompañé de vuelta al centro de Gibraleón, envuelta en toallas porque no me podía dar la luz, ni el sol. El fin de semana siguiente fuimos por ella, cuando me vio, con su bracito abierto casi sin poder andar, -con apuro mío por estar C. delante- chillando de alegría se tiró sobre mi. Nunca más se separó de nosotras.
¡Sí a la vida!
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