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17.º Es cierto que no estuve en la prueba de Síndrome de Rett que se le realizó a la niña. Sinceramente no recuerdo el motivo. En quellos años viajaba muchísimo teniéndo innumerables reuniones, visitas a los otros centros y problemas que surgían de forma imprevista. En cualquier caso, mi ausencia nunca se debió a desinterés. En todo momento estuve conectada con C. sabiendo como se encontraba F.
Es completamente falso que yo quisiera operarla del cerebro. No soy ningún monstruo. Lo único que hice fue informarme de la posibles opciones terapéuticas y mejoras que F. pudiera alcanzar. Durante un tiempo la llevamos a rehabilitación a Madrid; consultamos con el Hospital Niño Jesús de Madrid y con diversos especialistas, entre ellos el Dr. Tirado. En una de estas consultas pregunté a un neurólogo si la epilepsia que padecia F. podría desaparecer mediante una operación quirúrgica. pero de ahí a afirmar que yo quería operarla del cerebro a toda costa y que dejé de acompañarla porque no accedieron a operarla hay un abismo. Eso nunca ocurrió. es una afirmación rotundamente falsa. No puedo comprender cómo alguien puede hacer una acusación tan grave y tan alejada de la realidad.
18.º Espués de devolver al niño al colegio, -a petición de C.-, de donde lo habiamos acogido, por ser ella incapaz de sobrellevarlo, ni quererlo, lo acepté con gran tristeza, viendo que era la mejor decisión para el chiquillo.
Tiempo después quiso volver a acogerlo. Con profundo dolor me negué, al estar convencida de que aquello desembocaría en un segundo fracaso y un nuevo e innecesario frimiento para el niño.
¡Sí a la vida!
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