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Desde la superficie de mi piel hasta lo más profundo de mí, toda yo te grito, llamándote y amándote.
La mayor desgracia es pasar por la vida sin haber conocido el amor.
¡Mirame, mirame! Porque al mirarme, tu mirada cubrirá y transformará mi desnudez.
La fortuna de mi vida ha sido no conocer, intimar ni amar amar a nadie sino a ti.
Por vivir mi historia de amor ha merecido la pena; haber sido engendrada, haber nacido, haber vivido y... espero enfrentarme a la muerte de cara para resucitar a tu presencia.
El camino ha merecido la pena en todo momento, en lo bueno y en lo malo, por haber estado siempre cogida de tu mano.
¡¡¡Ay, si pudiera crear otro universo te lo regalaría!!!
Pase lo que pase, junto contigo, todo lo puedo.
¡Ay, quisiera amarte desde cada uno y todos los corazones vivos, para bañarte en él!
Cada día lo haces distinto, cada instante, cada vivencia convertida en experiencia. Todo, a tu luz, se vuelve espectacular y nuevo.
Estoy pasando por esta vida de la mejor manera... arrullada entre tus brazos.
Sí, como llama divina, es el fuego ardiente del amor.
Dicen que hay personas que nacen con estrella. Yo nací con todas, porque estaba destinada a ti.
Estoy sana como una pera, pero... estoy enferma, muy enferma. Mi corazón y mi alma están enfermos de amor por ti.
De madrugada, con las palmas de mis manos apoyadas sobre el alfeizar de la gran ventana, miraba extasiada las estrellas, mientras mi pelo revoloteaba azotado por el viento. era como si estuviera en la proa de otro Titanic, con tu alma en mi alma y la mía en la tuya.
Si en realidad el tiempo se ralentiza en el espacio, creo -seguro que ingenuamente-que el tiempo no existe en el universo más allá de lo que conocemos y vemos, siendo siempre presente.
En ese presente eterno, en ti mismo, te he amado, te amo y te amaré.
¡Ayúdame, ayúdame a quererte! ¡¡¡Ayúdame a amarte hasta morir de amor!!!
Cada latido de mi corazón proclama tu nombre.
Quiero vivir amando para morir de amor y resucitar de una explosión de amor.
Quisiera enfrentar la enfermedad y la muerte de frente, con decisión sin miedos pero, Sea como sea, ¿que más da? ¡Moriré de amor!
Hoy he estado en el oftalmólogo, más bien por rutina, pensando que podía tener cataratas. Pues bien, tengo la tensión alta, que me ha dañado el nervio óptico; leucoma crónico, una rija, reducción del campo visual y cataratas.
Bueno, nada de esto me impide amarte con tu mismo amor. ¡Vamos “palante”!
Te amo con todo mi corazón, quizás esté un poco podrido, no lo sé... pero aun así, todo él es tuyo.
¡Abrázame, abrázame hasta hacerme una contigo!
Pues sí, merece la pena ser, existir, vivir... solo por conocer tu amor.
¡¡¡Ay, la eternidad será nada para amarte!!!
Amarte me hace tener la mirada, la voluntad y los deseos más allá de mí misma, más allá de cualquier horizonte, más allá de toda esperanza... ¡solo en ti!
Tengo para mí que el amor siempre vence a la enfermedad, al dolor, a toda muerte... El bálsamo para todo es el amor.
Junto contigo, pasar haciendo el bien.
Mi lámpara siempre está encendida, porque mi lámpara eres tú, y el aceite de mi lampara es el amor: tú amor, que nunca se acaba.
No hay para mí más infierno que el de la ausencia de tu presencia.
¡Sí a la vida!
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