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Por fin Leona y Guasón ya tienen estupendas familias, lo que se le pide a la Virgen responde, Jesús, a veces tarda más, no sé el porqué. Mis más allegados, me dicen que soy tonta molestando al Señor con semejantes peticiones, no lo entiendo así, porque los perros no son cosas, sino seres vivos; simplemente vivo cada minuto a tope, con los ejemplos de los santos en el seguimiento del Maestro, los inconvenientes que me surgen los pongo ante el Señor y Ellos actúan hasta en lo más simple, al menos esta es mi experiencia.
Encuentro la respuesta de Dios en todo por ejemplo en la Palabra de hoy “Yo estaré contigo” Dios, se lo dice a Gedeón, a ti, a mí y al de la moto. Si creemos, el Señor nos regala la paz, con la condición de convertirnos de corazón, Él, nos conoce perfectamente sabe que no somos héroes, simplemente tenemos que reconocer nuestras debilidades con sinceridad y acudir al Sacramento de la penitencia para que regenerados vivamos con radicalidad el Evangelio. Sólo se trata de creer lo que El nos dice, con Jesús nada puede ser a medio gas, impregnado en tibiezas, desganas, divididos entre el mundo, el demonio y la carne; si nos dejamos embarrar por esto, nosotros mismos nos anulamos, nos impermeabilizamos ante las gracias continuas de Dios.
Con el Señor se vive experiencias irreales, fuera de todo lo conocido, porque sólo el Amor transforma, te da alas, te eleva más allá de toda realidad. Lo vemos continuamente en las vidas de los santos. Como S. Bernardo, abad y doctor de la Iglesia, -cuya fiesta celebramos hoy- qué creyó y amó por encima de toda posibilidad humana, al hacerse uno con Jesucristo, dejándolo actuar.
Vivió la historia de su vida de manera alucinante, lo dejó todo por el Reino y está sentado con el Hijo del Hombre por toda la Eternidad.
Unidos en el Corazón de Jesús y María, oremos los unos por los otros, Confío en vosotros. ¡Abrazos amigos!
¡Sí, a la vida!
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