

Tu madre tenía derecho a todas las posibilidades que da la vida y las circunstancias, la mala suerte, la familia, la sociedad ¿Quién sabe qué? O todo ésto junto, le robó sus derechos.
Ella como tú, nació con la mente, el corazón y el alma transparente. Igual que tú, tejió sus sueños e ilusiones, llenos de risas y colores que se esfumaron, como las olas del mar, alegres y juguetonas al sol, o las blanditas nubes azules y blancas que de pronto se tornan grises, atormentadas y negras. Pronto aprendió a vivir contra corrientes y vientos convertidos en vendavales que le hicieron dar tumbos y trompicones, en su cabeza solo había un deseo ¡sobrevivir! y lo hizo, aún careciendo de unos brazos calentitos, de manos tiernas que la acariciaran, de unos besos llenos de tanto amor, como los que tú recibes que son de fuego, de unos ojos alegres y profundos donde mirarse y perderse, de unos consejos que la apartaran de lo que ha sido su vida, áspera, dura, tortuosa. No, no tuvo ni infancia, ni adolescencia, ni juventud. Su horizonte cubierto de arco iris, se cayó en un mundo de tinieblas y desconciertos. Su ser interior se rompió, al ser profanada, despreciada, injuriada por seres egoístas y mentirosos. Pero... continúo siendo persona buena, con sentimientos buenos. Siempre ha valido como la mejor de los mortales.
Un día, sus deseos no vividos brotaron de repente, como luz en su vientre y en su corazón, fue el mejor de todos. La inundó lo más limpio, lo más precioso, lo más bonito ¡Tú! Y fue capaz de levantarse, de creer, de esperar, de amar con todas las fuerzas. Te ha querido como a nadie nunca había querido, te ha cuidado, te ha protegido, te ha dado todo el amor del que ella careció; acariciándote con ternura, diciéndote: mi amor, mi hijo, mi príncipe y cuando ha visto que no podía continuar cuidándote, con su corazón graaande, graaande, te ha preparado y te ha entregado, para que tu vida, no sea en nada como la suya. Excepto, en la generosidad y en el amor de su corazón y ese amor ese corazón eres tú, su hijo, el hijo de su alma, de sus entrañas. Tu madre continuará viviendo en ti, en ti vivirá todos sus deseos y sueños, en ti, se le abre un mundo nuevo, lleno de verdad, de realidad limpia, agradable, fresca, de horizontes cubiertos de luz que son preciosos tesoros por descubrir y vivir. Tu madre merece que tú vivas lo mejor que hay de ella puesto en ti, que hagas vida sus deseos, que la prolongues, que te esfuerces en obedecer, en ser bueno, en estudiar, en vivir siempre la verdad, en ser comprensivo, cercano, en ser hombre de paz, en ser ¡Feliz!
No la juzgues, ni te avergüences nunca de quién te dio la vida, es tu mamá que te ha dado todo lo que tenía, su corazón, junto con todo lo que tú eres. Y no dejes nunca que nadie te lastime, hiriéndote al hablarte de ella, porque en ti hay tanto, tanto cariño y amor que todo lo que te digan o hagan, siempre tropezará, con la envoltura que contienen todo el amor de tu madre y el tuyo propio ¡Vuestros corazones!
A mi precioso hijo, tu mamá de acogida
¡Sí, a la vida! ![]()
Festividad del evangelista S. Lucas