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Aún no me he repuesto del juicio en el que nos encontramos después de tres años, veinte días y cinco horas. Se me hiela la sangre al recordar tu rostro lleno de desprecio, odio y rencor, a tus hermanos y a A, desencajados con las miradas idas, contenidas para no mirarnos. ¡Que tristeza tan amarga! Allí estaban los manipulados, fervientes creyentes a ciegas, por lo que tú les has hecho creer, ¡pobrecitos! Ajenos a la brutal realidad, sin tener idea de todo lo sucedido. Es curioso que aparte de tu familia, todos los demás tenían más y mejor relación conmigo, que contigo, exceptuando a A. y... nadie a dudado de ti, ni por respeto a buscar la verdad y la paz, se han dignado a interesarse por lo ocurrido, no han preguntado, ni contrastado, intentando buscar dialogar, tender puentes, ver otras posibilidades, evitar desencuentros; nada de nada, cerrados a cal y canto, sin dudar, a matar.... ¿Cómo lo haces?.
También yo caí en tu misma trampa, creyendo conocerte algo. Cuando tuviste diferencias con Luisa, te creí, me decía a mi misma: “pues... ¡ahora, lleva razón y tengo que dársela! estuve a tu lado apoyándote en todas tus actuaciones creyendo que hacías lo correcto, cual no fue mi asombro cuando hablé con Luisa diciéndole: “Lo hicisteis mal, C. Lleva razón" contestó: ¨no, eso no es así¨. ¡Se me me encendió la luz! Comprendí, otra vez me habías usado, haciendo tu mentira verdad y la verdad mentira. Que capacidad tan tremenda de manipulación. No entiendo como puedes mentir de manera tan rotunda, fría y descarada ¡Cuánto debes sufrir! Creía que algo te conocía, pero... ¡no, ni lo más mínimo!. Jamás pude pensar que pudieras acumular tantos despropósitos y sinrazón.
¡Sí, a la vida!
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Juicio 02/03/23