
Hay una palabra que odio “tirando” ¡Uf!
Es normal saludar preguntando: ¿Cómo está? Y… las repuestas parecen fotocopiadas, calcadas, plagiadas “tirando” me da la sensación de que vamos sujetando gruesas cadenas haciendo esfuerzos sobre humanos, a punto de reventar, tiramos y tiramos.
Me molesta el hecho de estar mentalmente siempre tirando, agobiada, desanimada, cansada, por estar siempre en conflicto por los avatares de este mundo, intentando que no me roce esquivándolos. ¡No, voy caminando, y los inconvenientes del camino, no me hacen tirar de nada, ni de nadie; ni siquiera de mí misma. De lo contrario, de tanto tirar no se dé qué, no me daría tiempo de ver, de percibir, de asimilar, de experimentar, de aprender, de comprender, de ser, de amar. En una palabra de vivir.
Nuestra historia de fe, nace del encuentro con Jesucristo, el ilumina, alumbra nuestra vida, su amor no podemos retenerlo, desperdiciarlo, ignorarlo -de lo contrario vamos tirando-
Los cristianos hacemos el camino que es Jesús, con Jesús y en Jesús y no nos lleva atados a una maroma para que tiremos como esclavos, al contrario, Él nos asienta en la fe. Si tenemos sed nos da de beber, si estamos cansado, Él es nuestro descanso, si no sabemos qué hacer y nos abandonamos en sus brazos, Él mismo hace lo que nosotros no sabemos, ni podemos. Jesucristo, es la solución para todos mis problemas; al Ser, auxilio, liberación y Salvación. Porque Jesucristo no es; una moral, una ley, una ideología, una ética, unos valores. No. ¡El es la Verdad! La Persona en la que me centro, me sosiego, me sereno, levantándose mi ánimo, ante cualquier contrariedad o problema, sabiendo que nada es imposible para los que confían en Él.
Esto que escribo me lo demuestra -como dice la Palabra de hoy- una nube ingente de testigos que nos rodea, siendo los que han dado testimonios con sus vidas, con su sangre, de sus “Compromisos de Amor”.
No tenemos derechos los creyentes a dejarnos arrastrar por la apatía, el cansancio, agitados, sin ánimos, sin fuerzas. Tenemos que ejercitar la voluntad para vivir el Amor con radicalidad, siendo los protagonistas de nuestra vida, en el ejercicio de la Ley del Amor, los que amamos poniendo la otra mejilla, los que damos la vida no rabiando, con languidez o porque nos la quiten, sino porque queremos, imitar al Maestro. Ya que Él vino a traer fuego a la tierra y estamos ardiendo.
Hermanitos pedid al Señor que realice su Voluntad en mi vida. Abrazos.
¡Sí, a la vida!
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